Antonio Frey
De la denuncia a la victimización como indicador de resultados
en la Estrategia de Seguridad Pública
Por Por Felipe Gómez M.
Antonio Frey, de la División de Seguridad Pública

El 22 de noviembre de 2006, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, presentó al país la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, un documento que pretende ‘aterrizar’ los lineamientos de la Política Nacional de Seguridad Ciudadana, estableciendo metas y plazos, y coordinar las acciones y programas de los diversos organismos del Estado en la elaboración e implementación  de políticas públicas en torno a la seguridad. En ella se definen seis ejes orientadores: Institucionalidad, Información, Prevención, Control y Sanción, Rehabilitación y, por último, Atención a las Víctimas.

Acudimos hasta la oficina de Antonio Frey, Jefe de la Unidad de Informaciones de la División de de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, para conocer con mayor profundidad qué efectos concretos tiene la inclusión de la información como uno de los pilares de la Estrategia y la repercusión en las encuestas e indicadores que, periódicamente, da a conocer el Gobierno.

La Estrategia Nacional de Seguridad Pública define a la Información como uno de  sus ejes principales, ¿Cuál es su objetivo e importancia?

La Estrategia Nacional de Seguridad Pública persigue una cuestión bastante sencilla, operacionalizar, temporalizar y definir aquellos puntos que el gobierno va a priorizar en el tema de seguridad pública.

¿Cuál es el horizonte en el tema de la Información? Es decir, mire, políticamente estuvimos vinculados al Registro de Denuncias y Detenciones para medir el delito. Eso hay que cambiarlo, porque le hace mal a la política misma, en el sentido de que entiende la denuncia como una aproximación al delito, y por eso se piensa que si suben las denuncias sube el delito. Eso hay que transformarlo y meterlo en un paquete más grande que se llame Anuario de Estadísticas Criminales. Ahí, el Sistema de Registro de Denuncias y Detención es un reflejo de cómo se registran ciertos procedimientos de las policías y nada  más, no es un indicador del crimen.

Hay ahí un vuelco importante y arriesgado, que es considerar que, si eso no es así, el mejor indicador del delito es la victimización o las encuestas de victimización. Y por tanto, ese es el instrumento para medir la eficacia y efectividad de la política pública. Entonces, lo primero que contiene este Sistema de Información, como eje estratégico, es la implementación de una Encuesta Anual de Seguridad Ciudadana o Encuesta Anual de Victimización, que viene a ser lo mismo. Y con eso nutrir a los tomadores de decisiones, con información preciosa sobre quienes son lo que tienen más probabilidades de ser victimizados.

Este punto es fundamental, porque le está diciendo al país que el indicador es éste, y no otro. Que tengo que bajar la victimización y ojalá pudiera subir el nivel de las denuncias, porque eso quiere decir que he aumentado la confianza en el sistema.

¿Eso quiere decir que el sistema actual, basado en la denuncia, estaba errado?

No, no está equivocado, sino que la lectura que de él se puede hacer podría ser errada.

Mira, desde el ’90 al ’97, en la información que está disponible para todas las instituciones, hay una estabilidad de más o menos 1.500 denuncias cada cien mil habitantes. Sin embargo, es ilusorio pensar que esa estabilidad es real, porque en esa época había un sistema manual de registros.
 
Entonces, ¿por qué desde el año 97 en adelante empiezan a haber fluctuaciones en la tasa de denuncias? Primero, porque comienza a ser foco de observación de todo el mundo. Además, se le exigió a Carabineros que hicieran especificaciones de categorías que no hacía antes: el robo violento, el robo por sorpresa, etc. Eso impactó la cifra y, al mismo tiempo, hubo un proceso de reestructuración del sistema de justicia, que fue la Reforma Procesal Penal, lo que afectó la cantidad de recursos disponibles, humanos y físicos, y aumentó la cantidad de lugares en dónde uno podía denunciar. También, en esos años, el sistema de registros se automatizó.

Así, muchos factores exógenos al delito pueden haber influido en el aumento o disminución de las denuncias. Lo que ocurre con eso, es que se entrega un indicador que no es falso, pero sí engañoso.

Además, tú tienes que propender a que se denuncie más, que el sistema sea más confiable para las personas, que la gente denuncie lo más posible. Por lo tanto,  pedirle a ese indicador (la tasa de denuncias) que baje, como signo de éxito de la política pública, es una contradicción vital.

Si el eje de este sistema de Información pasa desde la denuncia a la victimización, ¿Cómo puedo comparar los resultados de los gobiernos anteriores con los que vendrán?

Se pierde la comparabilidad, obviamente. Ahora, nosotros utilizamos la denuncia cuando hacemos los análisis. Por ejemplo, construimos las metas regionales para cumplir la meta nacional. Entonces, cada región tiene que contribuir con un porcentaje para bajar de esos 150 mil hogares victimizados. Y en esa operación, de indicarles que bajen la tasa, usamos mapas, con denuncias, para decirles en donde tienen que focalizar.

Porque la denuncia, de todos modos, es una aproximación al delito. El problema es en dónde la utilizas. Si lo usas como un indicador final de tu gestión o lo utilizas como un indicador para la toma de decisiones, dentro de tu gestión, que es algo distinto. Son dos cosas completamente distintas.

Entonces, del eje de Información también se deduce que vamos  a tener una mirada o mediciones específicas en ámbitos determinados de la seguridad pública: violencia escolar,  violencia privada o relacional, temas sexuales y de violencia intrafamiliar. Y eso porque la política pública no puede estar solamente concebida a partir de los delitos de mayor connotación social. También mediremos el tema del consumo de drogas, a través de Conace, y la percepción de la labor de Carabineros de Chile, que es la principal institución, aunque no la única, en el ámbito de la prevención del delito.

Y ahí tienes todo el cuadro que te permite tomar decisiones, para implementar y monitorear las políticas públicas, y para el diseño de las nuevas, cumpliendo una función súper instrumental.

Vamos a la Encuesta de Victimización propiamente tal, ¿cuáles son los cambios que se le introducen a la metodología, al instrumento?

A ver, para explicar los cambios te voy a dar un ejemplo súper sencillo. Antes preguntábamos ¿Le han robado alguna vez su vehículo?, y nada más. Ahora qué hacemos, primero preguntamos acerca del contexto, como por ejemplo: ¿Dónde  vive usted? ¿Dónde estaciona el auto? ¿Cuántas veces lo utiliza? Preguntamos variables que tienen que ver con sus costumbres y con su mayor o menor vulnerabilidad frente al delito, mayor o menor exposición al delito. Y con eso vamos a poder sacar probabilidades acerca de quién está más expuesto frente a este problema. Lo cual, en el contexto de una política pública, resulta sumamente útil.

¿En qué consiste la ampliación del módulo de inseguridad y reacción frente al delito?

La inseguridad se descompone en dos conceptos claves. Uno, la exposición que uno tiene al delito, que está dada por tus costumbres, y otro que es la vulnerabilidad que tú sientes frente al delito, que está determinada por tu edad y tu sexo, principalmente. Lo paradójico es que aquellos  que están más expuestos se sienten menos vulnerables, y aquellos que están menos expuestos se sienten más vulnerables.

Por ejemplo, si eres mujer y tienes cierta edad, te sientes vulnerable, siendo que no necesariamente estás más expuesta al delito, y no necesariamente sales mucho a la calle. Lo interesante de eso es que, finalmente, el miedo femenino, el miedo de la mujer, es lo que llaman los analistas el miedo altruista, el miedo por los otros. No temen por ellas mismas, temen por lo que le sucede  a sus hijos y al marido, a sus familiares.

Entonces, hacer políticas específicas hacia ese segmento es muy importante. Y medirla a través de dos preguntas: ¿cómo se siente caminando solo(a) en la calle? y ¿qué probabilidades tiene usted de ser víctima del delito en los próximos doces meses?, es insuficiente. Por lo tanto, ahora preguntamos acerca de la probabilidad en cada uno de los delitos, sobre probabilidad de riesgo en cada situación (trabajo, calle, hogar, etc). O sea, hicimos una desagregación de la pregunta en mil formas, y en mil lugares. Empezamos a averiguar en dónde están los temores. Eso te da una riqueza mucho mayor, porque te permite focalizar mucho más.

Queremos recoger todos los miedos que tienen los ciudadanos con respecto a muchas situaciones y ver cómo se pondera el miedo al delito entre todos esos miedos. Porque el miedo al delito, al final, es como un chivo expiatorio, concentra todos los miedos.

Y todo ello para hacer políticas eficaces, porque finalmente lo que buscamos es prevenir las dos cosas (delito y temor).


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