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Desde fines de los ’90 en América Latina y Chile se ha incrementado el interés por estudiar la situación de los barrios denominados “vulnerables”, “críticos” o “distressed urban areas”. Este interés ha provenido de ámbitos diversos. Por un lado, los urbanistas han realizado estudios sobre la relación entre la segregación socio-espacial y la inseguridad y la violencia; mientras que cientistas sociales y criminólogos se interrogan acerca de las causas del incremento de la violencia y el narcotráfico en territorios específicos de las grandes ciudades, y las estrategias más efectivas para enfrentar estos fenómenos.
Es así como centros académicos especializados, tales como la Universidad Alberto Hurtado, la Fundación Paz Ciudadana (FPC) y el Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana, han iniciado investigaciones en estas materias. En esta entrevista se presenta brevemente uno de los modelos de intervención barrial que mayores señales de éxito ha mostrado en el mundo anglosajón “Communities that Care” y que recientemente la Fundación Paz Ciudadana ha adaptado a la realidad chilena, para implementarlo como piloto en dos barrios de Santiago.
¿Cómo llegó la Fundación al diseño del modelo de intervención que están implementando en dos barrios críticos en Santiago?¿En qué se inspiraron?
Es un programa barrial y para llegar al modelo revisamos distintos programas a nivel internacional, donde dos son los más relevantes en el tema de barrios excluidos: uno es el norteamericano “Communities That Care (CTC)”, y el otro es el británico, diseñado y coordinado por el gobierno desde el Home Office “Estrategia Nacional de Renovación de los Barrios”. Lo que hacen los ingleses es construir un índice de exclusión social que es bastante bueno y en base a ese índice seleccionan los barrios. En este indicador incluyen pobreza, desocupación, protección en salud, etc. Lo que nosotros hicimos para seleccionar los barrios es tomar sólo una variable: detención de menores de edad, el ideal es incorporar más variables, sin embargo, no contamos con más indicadores.
¿Los ingleses aplican una encuesta o recopilan antecedentes a partir de las estadísticas existentes?
Recopilan estadísticas existentes como el censo, pero además mezclan varias fuentes. Cruzan por ejemplo las aplicaciones del seguro de desempleo, los antecedentes del seguro de invalidez, cruzan varios tipos de datos y después lo usan de referencia. Con eso obtienen los barrios que se encuentran más excluidos o vulnerados, y con esta información ellos los seleccionan. Inicialmente intervinieron en 15 vecindarios y actualmente tienen 35 programas oficiales de gobierno y financian más de 250 programas de gestión de barrios. Lo que hacen ellos es decir: “el promedio final del índice de exclusión es x y nosotros lo que queremos es que ninguna comunidad esté en menos de… por ejemplo 70%”, permiten variabilidad, pero le colocan un nivel mínimo o máximo de exclusión, y se trabaja para llegar a un nivel aceptable. Entonces se coloca a una persona a cargo del vecindario y le inyectan recursos para trabajar con los índices de exclusión. La persona que está a cargo tiene la función de administrar estos recursos bajo la meta de nivelar el barrio excluido.
¿Hay personas a cargo del programa desde el municipio o gobierno local?
No, este programa no se administra a nivel municipal, es independiente. De hecho, lo que lograron hacer en Inglaterra es crear un fondo a nivel de gobierno para financiar el programa. Este fondo está funcionando desde hace 25 años, más o menos, es concentrado e independiente. El otro programa, que es americano, lo desarrollaron 2 profesores de la ciudad de Washington, un sociólogo y un trabajador social, se llama “Communities That Care (CTC)”.
En el programa inglés, el fondo depende del Estado y éste decide en qué barrio se aplica. En cambio el americano es un programa mucho más flexible y está pensado para que cualquier persona que quiera implementarlo pueda hacerlo, desde la junta de vecinos hasta los bomberos, pasando por el municipio o una persona que tenga una empresa en el lugar. También la forma de trabajo que ellos desarrollaron tiene 2 elementos claves:
El primero es una encuesta de auto reporte para identificar los factores de riesgo. Lo que ellos descubrieron en la investigación es que si bien estos barrios vulnerados comparten los síntomas, comparten la violencia, la delincuencia, los embarazos adolescentes, el consumo de drogas, los factores de riesgos que conducen a esos comportamientos son distintos. Entonces al ser distintos los factores de riesgo no les pueden aplicar la misma receta, por decirlo de una forma, a un barrio que a otro. En la encuesta ellos miden 19 factores de riesgo y 5 factores protectores que inciden en 5 conductas, que son violencia, delincuencia, consumo de drogas, embarazo adolescente y deserción escolar. Así, identifican los principales factores de riesgo y protectores en los barrios donde trabajan, y establecen posibles programas de intervención sobre esos factores.
El segundo elemento clave es un manual que ellos han desarrollado a través del tiempo. Éste contiene programas que han demostrado ser efectivos para tratar distintos factores de riesgo, incluyendo todo el detalle de quién ejecuta el programa y cómo contactarlos.
¿Cómo se utiliza el manual dentro de la implementación del programa?
Aplicas, por ejemplo, la encuesta en una comunidad y te da como resultado que el tema del monitoreo parental es crítico o muy deficiente. Entonces tomas el manual y buscas programas dirigidos a intervenir en ese factor de riesgo. Por ejemplo, tienes 5 programas impartido por 5 instituciones distintas que trabajan el tema y puedes ver qué instituciones han tenido mayores logros y en qué áreas.
¿Se trata de un manual de buenas prácticas?
Claro, pero evaluado por alguna institución reconocida. La organización que implementa este modelo lo único que hace es contactar a la institución que desarrolla el programa específico que se requiere y luego debe conseguir los recursos para llevar ese programa al barrio donde se interviene. Esas son las herramientas claves y las formas de trabajo del programa. Lo primero es identificar el barrio y luego se coloca a una persona a cargo, que puede ser de la comunidad o de afuera, y se forma un directorio comunitario, con actores relevantes del barrio, que pueden ser carabineros, dirigentes de la junta de vecinos, dirigentes deportivos y otros. Este directorio trabaja en conjunto con el líder, el cual está dedicado 100% al programa, luego el directorio valida la intervención en la comunidad, detecta problemas y entrega indicaciones al líder sobre los posibles programas que se pudieran llevar en el barrio.
Los americanos partieron con este programa a principios de los ’80,comenzaron con un par de pilotos y luego se fue desarrollando. Después de un tiempo, se lo vendieron a una consultora, GRINDEP, para que ellos desarrollaran los manuales. Actualmente estos documentos son súper específicos, una manual para cada etapa. Cada una está dividida en sub-etapas y cada cual con evaluaciones. Luego que la consultora perfeccionó los manuales, comenzó a venderlo a las personas que quisieran implementarlo. Y hace un par de años (2005) lo vendió al SAMHSA (Substance Abuse and Mental Health Service Administración –actualmente llamado NIDA (National Institute on Drug Abuse)-, que es la unidad que ve todo el tema de drogas en Estados Unidos. Esta institución le compró a esa consultora los derechos y los puso a disposición, para que cualquier persona de Estados Unidos pudiera aplicarlo gratis. En este momento en ese país el modelo se está implementando en más de 500 comunidades (de más de 10 estados), y en algunos estados, como en Pennsylvania, se transformó en la política estatal para temas de prevención de delincuencia y droga.
¿Quién y cómo se decide en que territorios se aplica el programa?
La selección es libre. Por ejemplo, si un municipio quiere incorporar el programa, él es quien decide donde hacerlo. Si es una persona privada, ella misma decide donde hacerlo. Y la verdad es que ha tenido buenos resultados. Este programa también se exportó a otros países, lo empezaron a aplicar en Inglaterra y en Escocia, en paralelo al programa del Home Office. Está también en Holanda y en Australia, y partieron el año pasado en Chipre. En Estados Unidos es donde se han hecho más evaluaciones de impacto, porque es donde lleva más tiempo, y los resultados detectados son bastante buenos. Entonces la idea de nosotros es desarrollar una metodología en barrios vulnerables, o con condiciones de vulnerabilidad, orientada a resultados, similar a la del “Communities That Care”.
¿Ustedes se proponen usar esta metodología?
Sí pero con algunos elementos distintos. Por ejemplo, para identificar los barrios usamosmetodologías de diagnóstico en base a datos secundarios, porque estamos trabajando en conjunto con los municipios. El programa funciona con una persona a cargo del vecindario, que es el líder comunitario o el líder de barrio. Proponemos la persona a la municipalidad, pero ésta la contrata y es quien se hace cargo del programa a través de este dirigente. Lo ideal es que él sea del mismo barrio, pero también puede ser una persona externa con experiencia en intervención. En este último caso, en el período inicial debe realizar un trabajo de validación, para que sea reconocido como un representante legítimo del barrio.
Cuéntame un poco más sobre las evaluaciones que se han hecho al programa y sobre las potencialidades que ven en él para su implementación en Chile
En Estados Unidos, si bien la mayoría de las evaluaciones han mostrado que esto funciona, también los resultados demuestran que depende mucho del barrio, de quién colocas a cargo y de cómo se ejecute el programa. Ellos lo plantean como un sistema operativo, como un sistema de trabajo. En el fondo lo que hacen es ordenar los distintos programas existentes.
Se hizo una evaluación en el estado de Pennsylvania, que ha sido la más grande porque, como antes decía, el estado de Pennsylvania lo adoptó como política de estado. La evaluación midió alrededor de 90 barrios, 40 que contaban con el programa y otros 40 como grupo de control, se midieron distintas variables y se compararon.
Pero, en general, realizar una evaluación de todo el programa es difícil, porque como cada barrio aplica el programa de forma independiente, las evaluaciones también son aisladas. Por eso los indicadores usados no siempre son los mismos, por ejemplo: unos midieron el consumo de drogas y otros la deserción escolar, de manera que comparar es difícil. Pero sí podemos decir que este modelo es el que, a nivel internacional, muestra mayores resultados en las evaluaciones que se han aplicado.
Uno de los aspectos más destacables del programa es que está orientado a resultados, no a metas cuantitativas, como suele ocurrir con los programas sociales o preventivos en Chile, donde se busca medir, por ejemplo, cuanta plata lograste canalizar hacia el barrio o a cuantas niñas trataste dentro del programa. Al contrario, está orientado por resultados, es decir, lograr reducir la delincuencia, la drogadicción, la deserción escolar.
Para más información ver Conceptos Nº2
“Paz Activa. Un proyecto innovador para la prevención local del delito”,
en www.pazciudadana.cl
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