Carolina Lizarraga
La Estrategia de Seguridad en la Región Metropolitana
Por Felipe Gómez M

La Estrategia Nacional de Seguridad Pública, presentada a fines de 2006 por la presidenta Michelle Bachelet, es un documento que define seis ejes orientadores para el trabajo coordinado de las instituciones del Estado, en la elaboración e implementación de políticas de seguridad: Institucionalidad Información, Prevención, Control y Sanción, Rehabilitación, y Atención a Víctimas.

Carolina Lizarraga es la Cordinadora Regional de Seguridad Pública de la Región Metropolitana. En esta entrevista ella comparte con nosotros su mirada respecto al modo en el que la mencionada estrategia se ejecuta en esta zona del país.

¿Cuál es tu visión de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y de cómo se materializa en la Región Metropolitana?

Es bueno que exista una herramienta, no sólo metodológica sino también de acuerdo político, debido a que la seguridad es un tema de envergadura nacional, pero que requiere abordar las especificidades y características que el fenómeno de la delincuencia tiene a nivel regional. Más aún si esta Estrategia tiene como desafío lograr estructuras, a nivel territorial, vinculando la mirada de las comunas.

Esto constituye un esfuerzo articulado importante. Lo que no quiere decir que la Estrategia, a nivel nacional, regional, o comunal, tenga todas las condiciones necesarias para asegurar el éxito en su implementación. Pero hay un punto de partida que es positivo, porque se toma el tema, se discute con otros y se aborda a través de un instrumento concreto.

Los desafíos hacia delante tienen que ver con que esta Estrategia logre recoger, primero, el tema de las especifidades de lo local. El tema de la delincuencia y el temor, su comportamiento, se da en territorios muy acotados y con características muy particulares, y ese instrumento tiene que lograr adecuarse para recoger esas especificidades.

Lo segundo es generar un sistema de evaluación de la Estrategia, que lo tiene, pero en función de los productos contenidos en cada una de las metas, no así respecto de su contribución a la reducción del fenómeno.

Hay una hipótesis sobre la que se trabaja: “si nosotros logramos dar cumplimiento a cada una de las metas contenidas en la Estrategia y a cada una de las metas contenidas en los Planes Regionales, vamos a lograr la meta mayor, que es la reducción del 10% de los delitos y el 9% de los hogares victimizados”. Pero no necesariamente contamos con indicadores que nos avalen para decir que cada una de estas metas, en qué porcentaje y en qué categorías, está contribuyendo a reducir tal o cual delito.

Ese, más que un desafío regional, es un reto de país y también de región latinoamericana. No conozco países que trabajen con ese tipo de indicadores.

Hablaste de especificidades regionales ¿Cuáles serían las de la Región Metropolitana?

La Región Metropolitana tiene especificidades que, primero, corresponden a todas las capitales regionales de los países: cantidad de población, tipo de población adscrita, etc.

Existen centros urbanos donde, quizás, no es relevante orientar la intervención hacia la cantidad de población, pero sí hacia la población flotante, donde está presente la violencia, la delincuencia y el temor. También existen zonas, para la Región Metropolitana es la zona sur, donde hay comportamientos delictuales sumamente específicos, vinculados con determinadas características sociales.

Tenemos una región sectorizada en el tema del delito. Hemos avanzado en la caracterización por sectores, pero no hemos logrado averiguar cómo el sector 1 influye en el sector 2, por ejemplo, en la exportación de delincuentes. No hemos podido ver la región como un flujo permanente, y hay que avanzar en este sentido.

Nosotros, por ejemplo, trabajamos con ciertas bases de datos o con cierta información, específicamente en el tema de la victimización y en el tema de la denuncia, pero se nos queda fuera un tema importante que es el tema de los victimarios. Y es relevante tener información respecto a victimarios, poder hacer estrategias de intervención específicamente para este grupo, pero no como reducto independiente del fenómeno del delito. Establecer los flujos que se dan durante todo este proceso de delincuencia para nosotros es vital.

¿Qué otros aspectos concretos tiene la Estrategia en la Región Metropolitana?

La Estrategia Regional tiene una bajada metodológica que está sobre la base de los seis ejes que establece la Estrategia Nacional. Y trata en cada uno de ellos, y en cada una de sus acciones, de poner el acento en la focalización territorial.

Hay ámbitos en los que efectivamente resulta muy dificultoso. Por ejemplo, en el eje victimas, que va a ser importante para nosotros durante el 2008, con todo lo mediatizado que está, creemos que el nudo problemático está en dos cosas.

Primero, la falta de oferta, ya que hay una baja cobertura de atención a víctimas. La Región Metropolitana es la que menos cobertura tiene a nivel país: del total de víctimas, sólo tenemos un 4% de atención.Este es un problema que, para solucionarlo, requiere de recursos y experticia técnica. Hay un camino que se está iniciando frente a eso, que es un tema más estructural.

Segundo, y esto es un problema que como región sí tenemos que asumir, en los circuitos de asistencias a víctimas hay problemas en la gestión, los que no necesariamente pasan por más o menos recursos. Y cuando logramos identificar esos nudos problemáticos, la idea es probar que solucionando características de gestión vamos a dar una mayor y una mejor atención a las víctimas.

Con esto quiero decir que para nosotros, como región, es importante ver como el modelo nacional opera a nivel regional y se materializa en una comuna y en un sector específico.

El desafío específico para nosotros en el 2008, es tener un piloto para medir y evaluar la eficiencia de un circuito victimológico en un sector determinado. Creemos que eso puede, por primera vez, contribuir desde abajo a mejorar la política nacional. Vamos a decir, por ejemplo, que la institución ‘A’ se está demorando diez días en vez de demorarse tres días, de acuerdo a lo que requiere una víctima.

Ese insumo debiera subir hacia la política nacional y generar protocolos de derivación o protocolos de acuerdo en los tiempos o ciertas garantías hacia la víctima. Eso, en definitiva, va a lograr que ese proceso sea homologable a toda la región. La idea es poder generar desde lo micro cambios estructurales a la política nacional.

En cuanto al tema de prevención ¿Cómo se está trabajando?

Nuestro plan regional durante el 2008, claramente tiene un acento en el eje preventivo. Está enfocado al trabajo con jóvenes, a la prevención de la violencia intrafamiliar, y a la violencia escolar, con énfasis en los jardines infantiles JUNJI. Creemos, a partir de las directrices que nos entregan desde el nivel central,en esta idea de trabajar con la primera etapa de desarrollo.

Nuestro plan también tiene un fuerte énfasis en la prevención situacional. En ese ámbito, si bien hay muchas acciones que no necesariamente están evaluadas en pos de su contribución a disminuir tal o cual delito, existe al menos la intuición de que todas esas inversiones estarían contribuyendo.

El desafío es que esas acciones puedan tener un sistema de evaluación. Todos esos recursos son del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), y nuestra apuesta es que esos fondos tengan criterios, variables e indicadores de seguridad para evaluar si ese proyecto va a ser financiado o no.

Esta es una propuesta que no es sólo del Plan Regional ni de la Coordinación Regional, es una iniciativa que tiene el Consejo Regional, el Gobierno Regional y la Secretaría Regional de Planificación, para generar indicadores que contribuyan a mejores proyectos.

¿Cuál es el papel que tienen los municipios y otros actores locales, como las juntas de vecinos, en la Estrategia Regional?

La Región tiene un rol de coordinador del estamento comunal, pero también la División de Seguridad Pública, que es el órgano dependiente de la Subsecretaría del Interior, que está a cargo de la Estrategia Nacional, y que tiene una unidad especializada para el trabajo en las comunas, a través de los Consejos Comunales de Seguridad Pública.

Nosotros, como Intendencia, tenemos un rol articulador. Y en ese sentido es que un representante de la Comisión de Seguridad en la Asociación Chilena de Municipalidades es parte de nuestro Consejo Regional. La idea de la actual gestión es dar mayor protagonismo a los municipios como entidades locales que están en el territorio.

Además, la idea es pasar desde este rol articulador a lograr, por un lado, que los diagnósticos comunales de seguridad, que se realizan en 34 comunas de la Región Metropolitana, sean el insumo básico para orientar las prioridades de los servicios. Esto parece algo súper básico pero en definitiva se trata de dar vuelta la pirámide. Es decir, la instancia comunal sabe y determina su prioridad, por lo tanto los gobiernos centrales se deberían poner al servicio de estas realidades.

Lo otro es poder apoyar a las comunas, cuando sea necesario, con cierto respaldotécnico, metodológico, para cierto tipo de intervención. La idea es partir, para los efectos de una demostración, con tres sectores en la Región Metropolitana. Tres experiencias súper concretas a nivel local y poder hacer un plan de acción ahí, pero acompañarlos.

¿Cuáles serían esas tres experiencias?

Corresponden ala población Los Navíos, en la comuna de La Florida; la Santo Tomás, en La Pintana; y nueve sectores de la comuna de La Granja.


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