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"Guerra interna en Colombia, impacto
en la región andina: gobernabilidad, conflicto armado, narcotráfico,
derechos humanos y género".
En la charla, el profesor Zuluaga, realizó un recuento del
proceso vivido por Colombia desde aproximadamente los años
50, centrándose, principalmente, en la conformación
de las guerrillas y su permanencia hasta el día de hoy, como
consecuencia de lo que él denominó, "la crisis
social, política y moral", que ha vivido Colombia en
las últimas décadas.
Durante la conferencia, el profesor, habló de un conjunto
de factores que explicarían las causas del profundo conflicto
existente hasta el día de hoy en dicho país.
El hito identificado como el detonador de las diferencias políticas
que luego, sumando a otros factores, derivan en una crisis social
y política, es el triunfo de la revolución cubana
que impacta no sólo en Colombia, sino que en toda Centroamérica.
Colombia, a diferencia de otros países de la región,
antes de la revolución ya experimentaba pugnas entre conservadores
y liberales, que han sido históricamente los dos partidos
que han dominado el escenario político. Sin embargo, con
la revolución cubana esta pugna se acentúa y los enfrentamientos
ideológicos entre socialismo leninista y el capitalismo se
fueron acrecentando. Los comunistas de la época, mayoritariamente
campesinos, tenían como principal interés, luchar
por la posesión de tierras, y así fue como avanzando
hacia el sur del país se tomaron las áreas desocupadas,
que correspondían mayoritariamente a zonas selváticas.
Rápidamente, y con apoyo internacional, crearon una organización
de autoprotección y comenzaron a formarse en marxismo leninismo
a través de profesores provenientes del extranjero.
Frente a este escenario, el gobierno decide bombardear los sectores
ocupados ilegalmente generando una masacre. Luego de este hecho,
el Estado no interviene, ni proporciona soluciones ni servicios
a esta población, dejándolos abandonados a su suerte.
Después de 6 años transcurridos y como respuesta a
este abandono, surge la FARC.
Paralelamente, durante la década de los 60, nace el Ejército
de Liberación Nacional (ELN), integrado por jóvenes
universitarios quienes persiguen los ideales marxistas y el Ejército
Popular de Liberación (EPL). Con el surgimiento de estos
distintos frentes de lucha, las guerrillas comienzan a crecer rápidamente
al igual que los movimientos sociales que nunca se articulan con
dichas guerrillas.
La violencia generada por estos enfrentamientos, desplazan a la
población desde el campo hacia las principales ciudades de
Colombia, produciéndose un crecimiento desbordado y no planificado
de estas, lo que se traduce en el desarrollo de centros urbanos
rodeados por cordones de pobreza extrema.
Este fuerte contraste favorece las luchas sociales al interior
de la sociedad colombiana y permite el surgimiento de los movimientos
sociales urbanos que luchaban principalmente por el derecho a una
vivienda, y posteriormente también por la protección
de los derechos humanos. Se genera una fractura en el imaginario
social, por el quiebre de una promesa de futuro y libertad, pues
quienes provenían de las áreas rurales encuentran
una realidad más miserable de la que tenían en el
campo.
Los movimientos sociales son perseguidos por los militares y reprimidos
con fuerza frente a las tomas. Se produce, de esta forma, una desafección
por la democracia en muchos sectores de la sociedad. La promesa
de la democracia y la libertad es reemplazada por la represión,
principalmente, a los movimientos sociales. Esta situación
los posiciona en el espacio de los excluidos, ya que por un lado,
las guerrillas que se tomaron los campos los desplazan a las ciudades,
y en las ciudades son reprimidos por el gobierno, que no atiende
sus necesidades básicas.
Los líderes urbanos entonces, comienzan a considerar la
posibilidad de la violencia como un medio legítimo de reclamar
y luchar por sus derechos e ideas. Asimismo, se empiezan a constituir
los grupos conocidos como paramilitares, los que se van a componer
de la siguiente forma:
- Grupos de ciudadanos armados, autorizados por el Estado para
defenderse,
- Cuerpo policial autorizado y legitimado por el Estado,
- Ganaderos y agricultores que financian grupos armados con el
fin de defenderse de la guerrilla
- Y posteriormente, grupos armados y organizados por los narcotraficantes
con el fin de combatir la guerrilla (los secuestros y extorciones)
En definitiva estos grupos paramilitares, defienden intereses privados
pero funcionan apoyados y potenciados por el Estado.
Como consecuencia de lo antes mencionado, a las guerrillas y el
conflicto en los campos se suma el conflicto surgido en las ciudades
y el gobierno como respuesta, refuerza la represión y realiza
una serie de reformas que empeoran la crisis.
Esto se traduce en que a finales del siglo XX había, en
Colombia, en promedio 20.000 guerrilleros y 8.000 paramilitares.
Las guerrillas, entonces, nacen como una forma de lucha en contra
de la exclusión social y política de los movimientos
sociales reprimidos.
En cuanto al contexto político, el Estado, por lo menos
durante todo el siglo IX y parte del XX, ha sido controlado por
dos grandes coaliciones, el Partido Liberal y Conservador. Esto,
sumando a que entre 1974 y 1982 el gobierno incurre en muchas violaciones
a los derechos humanos y que en Colombia se desarrollaron dos procesos
simultáneos, la democratización del sistema político
y la apertura al modelo económico de libre mercado, genera
en una creciente crisis de legitimación.
La subordinación progresiva del Estado al modelo económico
y a intereses privados, genera un Estado cada vez más débil
y alejado de los intereses sociales. Además, quienes se benefician
del modelo económico intentan disminuir los avances políticos
propios de la democracia y el Estado de derecho, propiciando la
agudización del conflicto armado y acrecentando la violencia
y el conflicto social.
Se comienza a dar un proceso de deslegitimación y desprestigio
de la política; se produce una atomización de los
partidos políticos y una crisis de representatividad, mientras
que se acrecientan los movimientos sociales (por la vivienda, por
los derechos humanos, por las mujeres, entre otros).
Esta experiencia social y política vivida por la sociedad
colombiana, se manifiesta en pérdida de la convivencia, desarrollo
de la violencia, deslegitimación del Estado y un crecimiento
sostenido de la ilegalidad. Todo esto vinculado a un crecimiento
de la pobreza rural y urbana, un alto nivel de desempleo y empleo
informal y un acelerado crecimiento de los homicidios y el narcotráfico.
El narcotráfico y la ilegalidad en
Colombia.
El problema del narcotráfico se incrementa cuando se desplaza
la producción de coca desde Perú y Bolivia hacia Colombia.
En Colombia existen ventajas comparativas y otras adquiridas que propiciaron
el incremento acelerado del cultivo y distribución de la droga,
estas son; las condiciones geográficas y climáticas
(selva), la no presencia del estado (zonas marginadas), la consolidación
de movimientos paramilitares asociados a narcotraficantes que protegen
la producción, la imposibilidad de acceso del ejército
a las áreas selváticas y la mayor capacidad empresarial
instalada en las zonas de Cali. Además, la guerrilla se va
a desarrollar en los mismos sectores, lo que imposibilita más
aún la entrada del ejército.
La producción de coca y su distribución se integran
verticalmente en una gran parte de la sociedad (civiles armados
y no armados, poder judicial, policías, autoridades políticas,
empresarios, etc.), ya que los dineros provenientes del narcotráfico
deja ganancias en todos los niveles sociales y se invierte en distintos
ámbitos de la vida pública y privada. Esto genera
el establecimiento de una fuerte corrupción.
El narcotráfico, distribuye sus excedentes de forma democrática
entre todos sus ciudadanos, favoreciendo económicamente a
mucha gente, la que a su vez, comienza a gestar una fuerte red de
participación social, con un alto nivel de complicidad, que
transforma los valores éticos de la sociedad hacia el enriquecimiento
fácil.
Crisis Moral de Colombia: Una de las peores
consecuencias de la crisis social y política.
La introducción del narcotráfico y el enriquecimiento
acelerado y fácil, cambió los valores éticos
de la sociedad colombiana. Aquellos enriquecidos ilícitamente
comenzaron a obtener poder en distintos ámbitos sociales y
a generar verdaderos "paraestados" y mercados de violencia
basados en el "sicariato". Con esta práctica se desvaloriza
el sentido de la vida y aumentan los homicidios y la violencia. Se
debilitan los límites entre lo legal y lo ilegal, ya que no
hay una sanción social ante el hecho del enriquecimiento ilícito.
Frente a esto, todos comienzan a querer ser ricos y a enriquecerse
fácilmente, lo que explica en parte, que actualmente Colombia
cuente con una nueva elite ostentosa que copa el Estado en todos sus
ámbitos.
Situación Actual.
El actual Gobierno de Uribe, desconoce y niega el conflicto armado
lo que impide la aplicación de las normas humanitarias de la
Cruz Roja y avanzar hacia la resolución del conflicto interno,
lo que permitiría desarrollar una vida más segura.
Una de las razones para desconocer el conflicto se sustenta en
la necesidad de generar una mayor confianza internacional y de este
modo propiciar la inversión extranjera. Esto a costa de desconocer,
una vez más, las libertades individuales y el Estado de Derecho.
Consecuente con lo anterior, se desarrolla la política de
seguridad Colombiana, dando lugar a que se cometan hechos ilegales
como la invasión a territorio exterior (como Ecuador) con
el fin de atacar la guerrilla.
La situación de los paramilitares también es compleja,
el gobierno ha informado que la gran mayoría se ha desmovilizado,
pero las cifras y mapas de actividad delictual elaborados por la
policía, indican que en los mismos sectores en donde operaban
los paramilitares ha aumentado considerablemente la actividad delictual.
Asimismo, hay una crisis institucional en donde miembros del gobierno
son investigados por sus conexiones con los paramilitares.
Las ideas desarrolladas por el profesor Zuluaga nos entregan una
visión global de la situación del conflicto armado
en Colombia. Desde distintas perspectivas se logra comprender la
complejidad de lo que ocurre, y las diferentes variables políticas
y sociales que confluyen en el desarrollo de la problemática
actual en el país.
Hoy en día en Colombia se están dando una serie de
procesos relacionados con corrupción y problemas disciplinarios
de funcionarios policiales, tanto de los mandos medios como del
alto mando. De hecho, durante el año 2008, más de
1000 uniformados han debido ser retirados por escándalos
judiciales y disciplinarios. Dichos funcionarios están siendo
investigados tanto por la Procuraduría como por la Fiscalía.
La mayoría de los procesos que llevan estas entidades se
relacionan con muertes de civiles fuera de combate. En algunos casos
habría un vínculo con narcotraficantes, enriquecimiento
ilícito e irregularidades en contrataciones. Además
de una relación directa con paramilitares. Esta situación
ha generado una pugna entre el sistema judicial y la policía
dando lugar a un fuerte escándalo entre ambas instituciones
(Diario el Tiempo, 29 de Septiembre).
Con el objetivo de terminar con el conflicto armado y la violencia
generada por el narcotráfico y la guerrilla, el gobierno
ha establecido una política de seguridad nacional que ha
incidido fuertemente en las libertades individuales de los ciudadanos,
pero lo que ha sido más grave es que con el pretexto de terminar
con el conflicto armado, las fuerzas policiales y militares se han
visto implicadas en violación a los derechos humanos, como
desaparición de personas, ejecuciones sumarias y utilización
de la violencia sin justificación. Esta situación
está saliendo a la luz pública y también está
siendo juzgada. Es de esperar que los culpables sean detenidos y
retirados del ámbito público y que la ola de procesos
que hoy se llevan a cabo, den pie para que las políticas
de seguridad se transformen y se den lugar, sin desconocer el Estado
de derecho
.
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