GÉNESIS DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA.
Por Ignacia Arriagada y Romina Nespolo
Apuntes de la charla realizada por el profesor Jaime Zuluaga, el Miércoles 24 de Septiembre en la Corporación de Estudios Sociales y Educación, SUR.

"Guerra interna en Colombia, impacto en la región andina: gobernabilidad, conflicto armado, narcotráfico, derechos humanos y género".

En la charla, el profesor Zuluaga, realizó un recuento del proceso vivido por Colombia desde aproximadamente los años 50, centrándose, principalmente, en la conformación de las guerrillas y su permanencia hasta el día de hoy, como consecuencia de lo que él denominó, "la crisis social, política y moral", que ha vivido Colombia en las últimas décadas.
Durante la conferencia, el profesor, habló de un conjunto de factores que explicarían las causas del profundo conflicto existente hasta el día de hoy en dicho país.

El hito identificado como el detonador de las diferencias políticas que luego, sumando a otros factores, derivan en una crisis social y política, es el triunfo de la revolución cubana que impacta no sólo en Colombia, sino que en toda Centroamérica. Colombia, a diferencia de otros países de la región, antes de la revolución ya experimentaba pugnas entre conservadores y liberales, que han sido históricamente los dos partidos que han dominado el escenario político. Sin embargo, con la revolución cubana esta pugna se acentúa y los enfrentamientos ideológicos entre socialismo leninista y el capitalismo se fueron acrecentando. Los comunistas de la época, mayoritariamente campesinos, tenían como principal interés, luchar por la posesión de tierras, y así fue como avanzando hacia el sur del país se tomaron las áreas desocupadas, que correspondían mayoritariamente a zonas selváticas. Rápidamente, y con apoyo internacional, crearon una organización de autoprotección y comenzaron a formarse en marxismo leninismo a través de profesores provenientes del extranjero.

Frente a este escenario, el gobierno decide bombardear los sectores ocupados ilegalmente generando una masacre. Luego de este hecho, el Estado no interviene, ni proporciona soluciones ni servicios a esta población, dejándolos abandonados a su suerte. Después de 6 años transcurridos y como respuesta a este abandono, surge la FARC.

Paralelamente, durante la década de los 60, nace el Ejército de Liberación Nacional (ELN), integrado por jóvenes universitarios quienes persiguen los ideales marxistas y el Ejército Popular de Liberación (EPL). Con el surgimiento de estos distintos frentes de lucha, las guerrillas comienzan a crecer rápidamente al igual que los movimientos sociales que nunca se articulan con dichas guerrillas.

La violencia generada por estos enfrentamientos, desplazan a la población desde el campo hacia las principales ciudades de Colombia, produciéndose un crecimiento desbordado y no planificado de estas, lo que se traduce en el desarrollo de centros urbanos rodeados por cordones de pobreza extrema.

Este fuerte contraste favorece las luchas sociales al interior de la sociedad colombiana y permite el surgimiento de los movimientos sociales urbanos que luchaban principalmente por el derecho a una vivienda, y posteriormente también por la protección de los derechos humanos. Se genera una fractura en el imaginario social, por el quiebre de una promesa de futuro y libertad, pues quienes provenían de las áreas rurales encuentran una realidad más miserable de la que tenían en el campo.

Los movimientos sociales son perseguidos por los militares y reprimidos con fuerza frente a las tomas. Se produce, de esta forma, una desafección por la democracia en muchos sectores de la sociedad. La promesa de la democracia y la libertad es reemplazada por la represión, principalmente, a los movimientos sociales. Esta situación los posiciona en el espacio de los excluidos, ya que por un lado, las guerrillas que se tomaron los campos los desplazan a las ciudades, y en las ciudades son reprimidos por el gobierno, que no atiende sus necesidades básicas.

Los líderes urbanos entonces, comienzan a considerar la posibilidad de la violencia como un medio legítimo de reclamar y luchar por sus derechos e ideas. Asimismo, se empiezan a constituir los grupos conocidos como paramilitares, los que se van a componer de la siguiente forma:

- Grupos de ciudadanos armados, autorizados por el Estado para defenderse,
- Cuerpo policial autorizado y legitimado por el Estado,
- Ganaderos y agricultores que financian grupos armados con el fin de defenderse de la guerrilla
- Y posteriormente, grupos armados y organizados por los narcotraficantes con el fin de combatir la guerrilla (los secuestros y extorciones)

En definitiva estos grupos paramilitares, defienden intereses privados pero funcionan apoyados y potenciados por el Estado.

Como consecuencia de lo antes mencionado, a las guerrillas y el conflicto en los campos se suma el conflicto surgido en las ciudades y el gobierno como respuesta, refuerza la represión y realiza una serie de reformas que empeoran la crisis.

Esto se traduce en que a finales del siglo XX había, en Colombia, en promedio 20.000 guerrilleros y 8.000 paramilitares. Las guerrillas, entonces, nacen como una forma de lucha en contra de la exclusión social y política de los movimientos sociales reprimidos.

En cuanto al contexto político, el Estado, por lo menos durante todo el siglo IX y parte del XX, ha sido controlado por dos grandes coaliciones, el Partido Liberal y Conservador. Esto, sumando a que entre 1974 y 1982 el gobierno incurre en muchas violaciones a los derechos humanos y que en Colombia se desarrollaron dos procesos simultáneos, la democratización del sistema político y la apertura al modelo económico de libre mercado, genera en una creciente crisis de legitimación.

La subordinación progresiva del Estado al modelo económico y a intereses privados, genera un Estado cada vez más débil y alejado de los intereses sociales. Además, quienes se benefician del modelo económico intentan disminuir los avances políticos propios de la democracia y el Estado de derecho, propiciando la agudización del conflicto armado y acrecentando la violencia y el conflicto social.

Se comienza a dar un proceso de deslegitimación y desprestigio de la política; se produce una atomización de los partidos políticos y una crisis de representatividad, mientras que se acrecientan los movimientos sociales (por la vivienda, por los derechos humanos, por las mujeres, entre otros).

Esta experiencia social y política vivida por la sociedad colombiana, se manifiesta en pérdida de la convivencia, desarrollo de la violencia, deslegitimación del Estado y un crecimiento sostenido de la ilegalidad. Todo esto vinculado a un crecimiento de la pobreza rural y urbana, un alto nivel de desempleo y empleo informal y un acelerado crecimiento de los homicidios y el narcotráfico.

El narcotráfico y la ilegalidad en Colombia.

El problema del narcotráfico se incrementa cuando se desplaza la producción de coca desde Perú y Bolivia hacia Colombia. En Colombia existen ventajas comparativas y otras adquiridas que propiciaron el incremento acelerado del cultivo y distribución de la droga, estas son; las condiciones geográficas y climáticas (selva), la no presencia del estado (zonas marginadas), la consolidación de movimientos paramilitares asociados a narcotraficantes que protegen la producción, la imposibilidad de acceso del ejército a las áreas selváticas y la mayor capacidad empresarial instalada en las zonas de Cali. Además, la guerrilla se va a desarrollar en los mismos sectores, lo que imposibilita más aún la entrada del ejército.

La producción de coca y su distribución se integran verticalmente en una gran parte de la sociedad (civiles armados y no armados, poder judicial, policías, autoridades políticas, empresarios, etc.), ya que los dineros provenientes del narcotráfico deja ganancias en todos los niveles sociales y se invierte en distintos ámbitos de la vida pública y privada. Esto genera el establecimiento de una fuerte corrupción.

El narcotráfico, distribuye sus excedentes de forma democrática entre todos sus ciudadanos, favoreciendo económicamente a mucha gente, la que a su vez, comienza a gestar una fuerte red de participación social, con un alto nivel de complicidad, que transforma los valores éticos de la sociedad hacia el enriquecimiento fácil.

Crisis Moral de Colombia: Una de las peores consecuencias de la crisis social y política.

La introducción del narcotráfico y el enriquecimiento acelerado y fácil, cambió los valores éticos de la sociedad colombiana. Aquellos enriquecidos ilícitamente comenzaron a obtener poder en distintos ámbitos sociales y a generar verdaderos "paraestados" y mercados de violencia basados en el "sicariato". Con esta práctica se desvaloriza el sentido de la vida y aumentan los homicidios y la violencia. Se debilitan los límites entre lo legal y lo ilegal, ya que no hay una sanción social ante el hecho del enriquecimiento ilícito. Frente a esto, todos comienzan a querer ser ricos y a enriquecerse fácilmente, lo que explica en parte, que actualmente Colombia cuente con una nueva elite ostentosa que copa el Estado en todos sus ámbitos.

Situación Actual.

El actual Gobierno de Uribe, desconoce y niega el conflicto armado lo que impide la aplicación de las normas humanitarias de la Cruz Roja y avanzar hacia la resolución del conflicto interno, lo que permitiría desarrollar una vida más segura.

Una de las razones para desconocer el conflicto se sustenta en la necesidad de generar una mayor confianza internacional y de este modo propiciar la inversión extranjera. Esto a costa de desconocer, una vez más, las libertades individuales y el Estado de Derecho.

Consecuente con lo anterior, se desarrolla la política de seguridad Colombiana, dando lugar a que se cometan hechos ilegales como la invasión a territorio exterior (como Ecuador) con el fin de atacar la guerrilla.

La situación de los paramilitares también es compleja, el gobierno ha informado que la gran mayoría se ha desmovilizado, pero las cifras y mapas de actividad delictual elaborados por la policía, indican que en los mismos sectores en donde operaban los paramilitares ha aumentado considerablemente la actividad delictual. Asimismo, hay una crisis institucional en donde miembros del gobierno son investigados por sus conexiones con los paramilitares.

Las ideas desarrolladas por el profesor Zuluaga nos entregan una visión global de la situación del conflicto armado en Colombia. Desde distintas perspectivas se logra comprender la complejidad de lo que ocurre, y las diferentes variables políticas y sociales que confluyen en el desarrollo de la problemática actual en el país.

Hoy en día en Colombia se están dando una serie de procesos relacionados con corrupción y problemas disciplinarios de funcionarios policiales, tanto de los mandos medios como del alto mando. De hecho, durante el año 2008, más de 1000 uniformados han debido ser retirados por escándalos judiciales y disciplinarios. Dichos funcionarios están siendo investigados tanto por la Procuraduría como por la Fiscalía. La mayoría de los procesos que llevan estas entidades se relacionan con muertes de civiles fuera de combate. En algunos casos habría un vínculo con narcotraficantes, enriquecimiento ilícito e irregularidades en contrataciones. Además de una relación directa con paramilitares. Esta situación ha generado una pugna entre el sistema judicial y la policía dando lugar a un fuerte escándalo entre ambas instituciones (Diario el Tiempo, 29 de Septiembre).

Con el objetivo de terminar con el conflicto armado y la violencia generada por el narcotráfico y la guerrilla, el gobierno ha establecido una política de seguridad nacional que ha incidido fuertemente en las libertades individuales de los ciudadanos, pero lo que ha sido más grave es que con el pretexto de terminar con el conflicto armado, las fuerzas policiales y militares se han visto implicadas en violación a los derechos humanos, como desaparición de personas, ejecuciones sumarias y utilización de la violencia sin justificación. Esta situación está saliendo a la luz pública y también está siendo juzgada. Es de esperar que los culpables sean detenidos y retirados del ámbito público y que la ola de procesos que hoy se llevan a cabo, den pie para que las políticas de seguridad se transformen y se den lugar, sin desconocer el Estado de derecho

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