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El propósito de éste documento es realizar un breve recorrido a través de las implicaciones del enfoque epidemiológico en el tratamiento de la violencia, revisar el posicionamiento y la valiosa función que cumplen los Observatorios de Seguridad para la caracterización de la inseguridad y la violencia, junto con el debate que se genera por el carácter independiente que deben tener estas unidades.
Introducción
A partir de 1993 la Organización Panamericana de la Salud y en 1996 la Organización Mundial de la Salud respectivamente, realizaron el reconocimiento de que la violencia es un problema de salud pública y que puede ser monitoreado usando el modelo de la vigilancia epidemiológica, ésta se define como la recolección sistemática, continua, oportuna y confiable de información relevante y necesaria sobre algunas condiciones de salud de la población cuyo análisis e interpretación sean útiles para la toma de decisiones. De esta forma se busca determinar los eventos o factores claves que causan las enfermedades o que afectan las condiciones de la salud para poder entregar alternativas asociadas a la prevención de éstos
Es así como se hace un llamado para hacer un tratamiento en lo posible homologado y unificado a los registros de violencia y delincuencia, haciendo uso de esquemas sencillos de recolección de datos con el fin de poder alcanzar un intercambio adecuado de información y en segundo lugar, hacer seguimiento a los factores multicausales de riesgo y de prevención que debieran tenerse en cuenta para la adecuada formulación e implementación de políticas, programas o proyectos conducentes a lograr la disminución de la violencia y de la inseguridad en términos de la prevención, el control y la rehabilitación según fuere el caso.
Esta tarea no es menor, pues actualmente se presentan dificultades en lo que guarda relación con el registro del delito, debido a la falta de cobertura y la disparidad de criterios a la hora de catalogar las defunciones, las limitaciones del sistema judicial para investigar los homicidios y las circunstancias en las que estos se producen, a esto también se le debe sumar el cambio en las categorías para realizar los registros, el subregistro de los hechos (cifra negra), el escaso uso de tecnologías que permitan una mejor recolección de la información y que ésta se realice de una forma sistemática y por último, que en algunas ocasiones las mismas instituciones que recogen la información no tienen el suficiente conocimiento para realizar un posterior análisis.
Con base en los anteriores lineamientos, en medida escalonada diferentes países han iniciado esfuerzos para la implementación de Sistemas de Vigilancia que buscan lograr el fortalecimiento de las instituciones que manejan la información al igual que una colaboración intersectorial (justica, salud, penal, social) para lograr validez y legitimidad de los datos recopilados.
No obstante, es de amplio reconocimiento que para el caso de América Latina no siempre se cuenta con información que sea confiable y oportuna, lo que implica dificultades para poder medir las características de la violencia; dentro de las estrategias que se han utilizado en vigilancia en salud pública existen los Observatorios de “Muertes de causa Externa” que se han instalado para realizar el monitoreo y análisis en el nivel municipal de los casos de homicidios, suicidios, accidentes de tránsito y muertes no intencionales.
Los observatorios a través de los reportes, investigaciones y análisis se han posicionado como punto de referencia en lo que tiene que ver con información de inseguridad y delincuencia; a través de la cooperación de distintos organismos internacionales se ha realizado asistencia técnica a los países latinoamericanos para la instalación del mismo, se han compartido casos exitosos entre diferentes ciudades e inclusive se han realizado manuales y guías para la instalación de un Observatorio de seguridad.
No obstante estas directrices no queda muy claro quién debe estar a cargo de tales observatorios: ¿deberían ser los organismos públicos quienes estén a cargo del manejo de estos? ¿A pesar de que con esto se pueda suponer que haya una manipulación de la información y de las cifras que se manejan?; inclusive ¿si por estar en manos de lo público su funcionamiento esté sujeto al gobierno de turno y a sus prioridades de agenda pública? Del otro lado ¿si el Observatorio está dirigido por un privado, cómo se puede lograr la continuidad del mismo? ¿Cómo puede garantizar credibilidad y que tenga fácil acceso a la información que maneja la policía o los mismos servicios de medicina legal?
Observatorios de Seguridad Ciudadana. Herramientas para toma de decisiones
Los Observatorios de Seguridad surgen como una respuesta a las limitaciones que presenta la información sobre el delito. Nacen de iniciativas públicas o privadas, son de alcance regional, nacional y municipal; su finalidad es acopiar la información que se encuentra en el medio, su objetivo primordial es administrar un Sistema de Información de Violencia que sea confiable. A través del procesamiento de la información que realice el Observatorio se realizan análisis y estudios para sondear las características y el comportamiento de los hechos que afectan la seguridad y la convivencia ciudadana.
Los Observatorios buscan ir más allá de la recolección y la sistematización de hechos delictuales, su objeto es dimensionar el tipo y las características de los hechos (personificación de la víctima y si es posible del victimario, sexo, edad, ocupación, nivel educativo, tipo de delito, hora, día, ubicación, características del hecho, daños realizados, etc.), a partir del análisis detallado que hacen de estos actos y posteriormente presentan propuestas de intervención para contrarrestarlas través de diferentes líneas de intervención. Son propositivos e independientemente de su naturaleza entregan a los tomadores de decisión información relevante para generar un marco de acción de políticas, programas y proyectos que disminuyan la violencia.
A través de éstos se alcanza la democratización del conocimiento (la posibilidad de todos para acceder a la información que concierne al conjunto de los ciudadanos, que es el punto de partida para el encuentro de alternativas comunes de acción), pues aportan información sobre temas como el homicidio, lesiones comunes, hurtos, muertes en accidentes de tránsito, violencia intrafamiliar, robos, maltrato infantil; etc. Siendo su mayor aporte el seguimiento periódico, la generación de reportes, informes y boletines semanales, mensuales, anuales etc., bases de datos, indicadores, mapas de georreferenciación y de estudios puntuales que permitan tratar el tema de la violencia desde la perspectiva de la prevención y de la atención.
El Observatorio se convierte en un punto de encuentro, de convergencia en el que se alienta el debate y la discusión sobre violencia interpersonal (violencia juvenil, de género, contra los niños y niñas, ancianos, etc.), muertes y lesiones autoinfligidas, de lesiones debidas al tránsito y otras lesiones de orden no intencional, con el propósito de mantener el tema en la agenda pública y de realizar coordinación directa con las demás instituciones (policiales, de estadística, de información, etc.) que trabajan sobre la violencia y la seguridad. Este marco debe orientar a la toma de decisiones por parte de las autoridades competentes, así como permitir evaluaciones a las mismas; haciendo uso de la capacidad que tengan los tomadores de decisión y el conocimiento que tenga la comunidad acerca de los eventos que se observan y enfocado hacia mejorar las condiciones de seguridad y salud de la comunidad.
La independencia de los Observatorios de Seguridad
Sin importar la naturaleza que tengan los Observatorios éstos deben ser independientes en el uso y la divulgación de la información que manejan, siendo garantes de transparencia y de ésta manera posicionarse como una entidad confiable generadora de información sensible y responsable a la vez en la divulgación de la misma.
Es posible entrar en la dicotomía entre lo público y lo privado y ver desde cada una de las perspectivas en cuál de las dos categorías el Observatorio puede llegar a ser más o menos confiable y más independiente. En la tabla se relacionan algunas de las experiencias más exitosas y de mayor data a nivel mundial junto con la naturaleza del mismo, es decir si la iniciativa para su funcionamiento, el personal y los recursos con los que trabaja son de naturaleza pública o privada.
Observatorios de Seguridad – Experiencias Internacionales
OBSERVATORIO |
TIPO |
LOCALIZACION |
Australian Institute of Criminology |
Público |
Australia |
Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana-CEACSC |
Público |
Bogotá, Colombia |
Centro de Estudos de Criminalidade e Segurança Pública |
Universitario |
Brasil |
Home Office (Royaume-Uni)
Mission d’Observation de la Délinquance de l'Agglomération Toulousaine |
Público |
Toulouse, Francia |
National Council on Crime and Delinquency (NCDD) |
Público |
California, Estados Unidos |
National Institute for Crime Prevention and Rehabilitation of Offenders |
Privado |
África del Sur |
Observatorio de Seguridad |
Público |
Madrid, España |
Observatoire de la sécurité |
Público |
Aulnay-sous-Bois, Francia |
Observatoire de la sécurité |
Público |
Lausanne, Suiza |
Observatoire français des drogues et des toxicomanies |
Público |
Francia |
Observatoire Montréalais des Inégalités Sociales et de la Santé |
Privado |
Montreal, Canadá |
Observatoire National de la Délinquance |
Público |
Francia |
Observatoire national des zones urbaines sensibles |
Público |
Francia |
Observatoire parisien de la tranquillité publique |
Público |
Paris, Francia |
Observatorio Centroamericano sobre Violencia |
Mixto |
América Central |
Programa de las Naciones Unidas para Asentamientos Humanos |
Cooperación Internacional |
ONU-Habitat |
Observatorio de Democracia y Seguridad |
Público |
Bolivia |
Observatorio de la Seguridad Ciudadana |
Mixto |
Municipalidad de Valparaíso, Chile (ciudad sede y coordinadora) - Municipalidad de Quito, Ecuador - Ciudad de Buenos Aires, Argentina - Municipio de Santa Tecla, El Salvador - Ayuntamiento de Barcelona, España - Provincia de Padova, Italia - (FLACSO), Chile |
Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana |
Público |
Quito – Ecuador |
Observatorio de Seguridad |
Privado |
CCB – Bogotá, Colombia |
Observatorio de Seguridad Ciudadana |
Cooperación Internacional |
LA – BID |
Fuente: elaboración propia con base en CIPC (2008)
La mayoría de los observatorios que se conocen son de envergadura local o municipal (aunque existen varios que son de carácter nacional) y hay pocos que son de envergadura regional o internacional. En cuanto a los enfoques y los temas, no hay un modelo único para los observatorios, aunque la mayoría monitorean datos sobre crímenes y políticas de prevención. Hay otros que se enfocan en los factores de riesgo y otros que enfatizan más sobre las respuestas públicas. En relación a su naturaleza hay que señalar que más del 80 por ciento de los que se conocen son de carácter público o gubernamental.
Desde el sector privado a través de los Observatorios de Seguridad además de realizar los análisis y estudios sobre los hechos de violencia y delincuencia se pueden hacer seguimiento a las acciones que realiza el Estado y a las demás instituciones que están involucradas en este tema.
En la línea de búsqueda de legitimidad e independencia en cuanto a las características que los Observatorios de Seguridad deben tener, Carrión (2008) define que:
- Para que los observatorios tengan una observación objetiva, legítima, deben ser absolutamente independientes y en la medida que participen más instituciones será mejor.
- Es fundamental que haya en todo observatorio continuidad y que sea oportuno, en otras palabras, siempre tiene que haber un flujo de información actualizada y constante
- Los observatorios tienen que estar absolutamente vinculados con redes locales, nacionales, internacionales y con medios de comunicación, con universidades, con partidos políticos, con justicia, con policía, porque de esta manera no sólo generan legitimidad de la información, sino que le da la posibilidad a cada una de estas instituciones de interpretar desde sus perspectivas.
- Todo observatorio ha de tener recursos suficientes: humanos, materiales y económicos (aquí es fundamental que esté anclado a una institución pero que sea independiente, eso es absolutamente necesario).
Es posible así establecer que a través de estrategias públicas que se ejecuten gracias a un trabajo que sea asociado, complementario y coordinado entre lo estatal y lo privado se logrará producir y fortalecer factores que sean preventivos, disuasivos y coercitivos para poder enfrentar los problemas de violencia y delincuencia con el propósito de mejorar los niveles de convivencia y seguridad ciudadana.
A pesar de que en el ámbito público los intereses entre lo privado y lo estatal sean particulares, la construcción del desarrollo de la seguridad ciudadana termina siendo el resultado de un proceso fruto del esfuerzo de los diferentes intereses con miras a dar respuesta a las necesidades y los propósitos colectivos.
Por otro lado esta intervención se justifica ya que la inseguridad ciudadana además de influir sobre el estado de bienestar de la ciudadanía influye sobre la competitividad y el desarrollo de las ciudades pues los inversionistas buscan espacios no solo rentables sino también estables y tranquilos para el desarrollo de sus negocios.
Conclusiones
A pesar del reconocimiento de la violencia como un problema de salud pública y la vigilancia epidemiológica que se busca hacer con este enfoque de los diferentes actores que intervienen en el tema de seguridad y convivencia, se hallan grandes obstáculos al encontrar información de los hechos delictuales desactualizada, heterogénea, difusa y con grandes variaciones dependiendo de la fuente que fuera consultada. Se crea entonces, la necesidad de establecer Sistemas de Información de Violencia que permitan consolidar la información, obtener datos que sean comparables entre distintas unidades y que permitan realizar la prevención, diagnóstico, intervención y monitoreo adecuado sobre los factores de riesgo de la violencia.
Los Observatorios de Seguridad se han encargado de ser los administradores de dichos Sistemas de Información y en algunos casos de aplicar de manera complementaria las encuestas de victimización, entregando reportes, boletines, (sistematizando información) publicando sus resultados a través de páginas web, realizando comparaciones históricas y convirtiéndose en actores influyentes sobre los temas de seguridad y convivencia.
Por lo anterior surge la necesidad de que los Observatorios de Seguridad sean independientes, pues se han convertido en actores con una fuerza política importante y este estado es solo posible alcanzarlo con la vinculación de diferentes instituciones participantes, aunando esfuerzos para que no dependa de una sola fuente de recursos y creando redes a través de los medios de comunicación para que entreguen y difundan la información creada a través de este proceso.
Ante esta necesidad se abren dos caminos, por un lado que el Observatorio esté a cargo del sector privado, buscando independencia y evitando sesgos que escondan cifras y datos. Por otro lado una institución pública que sea un actor que tenga independencia frente al ejecutivo y al legislativo, que cuente con espacio para el sector académico, la sociedad civil, los medios de comunicación y los líderes de opinión pública, que sea un espacio que tenga credibilidad pública y que logre difundir información que en otras manos no sería compartida, realizando un esfuerzo para poder trascender en la sociedad.
Esta decisión debe tomarse teniendo en cuenta el contexto en el que se está implementando el Sistema de Información. No es prudente declarar una regla única de aplicación puesto que este proceso debe ir acorde con las necesidades y con los recursos que se tengan; lo importante es que quien se encargue de la administración del sistema lo haga de una manera transparente e independiente a los diferentes intereses de otros actores que se afectarían por la difusión de la información que genera el Observatorio y de esta forma poder realizar comparaciones a nivel internacional, regional e inclusive local.
A través de talleres, seminarios y encuentros se ha buscado compartir y difundir las experiencias exitosas de los Observatorios de Seguridad y Violencia sobre todo a nivel municipal, de esta manera quienes a penas se están iniciando en el proceso encuentran un norte a seguir buscando no cometer errores y un marco de referencia amplio para la instalación del modelo de vigilancia epidemiológica.
La tarea aún está incompleta y falta mucho camino por recorrer, pero es evidente la voluntad política que existe por parte de los diferentes actores en la sociedad para poder entregar información que sea confiable, fidedigna y comparable para lograr tratar a la violencia desde la perspectiva de la salud pública.
Realizar las unificaciones necesarias no es una tarea fácil, pero si se tiene en cuenta que esto si se ha logrado en el ámbito de la salud y que los servicios de emergencia y en los hospitales si cuentan con los recursos tanto humanos como técnicos para realizar los registros donde se consigna información de la víctima y en algunos casos de los victimarios, la puerta está abierta, los intereses están creados y las necesidades están mas que reconocidas para que en el ámbito de la violencia sea posible llegar al mismo nivel, por lo menos en el mediano plazo.
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